El que fui




Requetedivertidos  llegó a la TV hacia fines de los 80 y desbancó a nuestro Krusty autóctono. Siempre se dijo que Cacho era un jodido con los niños. “Un día en Santa Lucía, se le aflojó una bujía, otro día en San Ramón, me quedé sin un pistón”. Ausentes de moralina, reprimendas y ultratones, privilegiaron el disfrute y la rima de las canciones. “El tren pasa un puente y sube una loma, por la ventanilla, la gente se asoma”. Un pibe algo mongo le preguntó a Horacio si era “el de Momolandia”. Él lo corrigió con simpatía y una auténtica modestia. Lo tiró para adelante, le pasó la info para la próxima prueba de admisión. La gente aún los reconoce por la calle, aunque ahora él esté más gordo. Parece que un gracioso le gritó hace unos días: “Horacio, vos te comiste a Gabriela”. Fueron pioneros en el videoclip, incentivando el baile y el remate absurdo. Como resultado, le sacaron la vergüenza a un montón de gente. Recurrieron al requetealfajor, requeteyoyó y hasta la requetepiola para hacer unos mangos. Siguieron distintos caminos: Gabriela emigró y Horacio se plantó en el Carnaval. Hizo parodias de Sacco y Vanzetti, La lista de Schindler o Galileo Galilei. A una la tituló “Media noche en Nuevo París”. Ahora que pienso me hubiera dado gracia ver alguna. “Y aquí pasajeros, el viaje termina, que se arme la fiesta, de la despedida” cantaron Horacio y Gabriela cuando se fueron.

Si te dicen que caí


Foto: Norbert Baksa


Norberto Baksa es un entusiasta fotógrafo de moda húngaro. Se trata de un profesional con más de veinte años de experiencia que ofrece un alto nivel de compromiso en su trabajo (según su página web). Sus fotos de moda han aparecido en importantes medios como Playboy, Cosmopolitan o Elle;  también, ha realizado publicidades para Nike, Levi´s y varios más. Baksa se define como un hombre de su tiempo, comprometido profundamente con las circunstancias que le han tocado vivir. Por eso, capaz, eligió fotografiar a una modelo simulando ser una refugiada siria que ingresa a su país. La escena incluye alambrados, policías y, claro, un típico velo. Las poses son desafiantes y, para dramatizar la tragedia migratoria, el artista prefirió añadir selfies y teléfonos celulares.  Por lo sensible del tema, fue acusado de frívolo por algunos colegas. Pero Norberto no se queda atrás. En su twitter precisó que es necesario tratar el tema desde la complejidad de la situación y abordar la problemática en diferentes ángulos. Esto o es un forro oportunista, porque concluyó: "Es muy difícil entender desde la cobertura de noticias si estas personas son de hecho refugiados o algo más". Sus fotos tienen un lindo retoque.

Para el loco Antonio

Santiago Vázquez es un pueblo de Montevideo que orilla el río Santa Lucía. Tiene un puerto natural que forma parte de una gran extensión de humedales. Dicen que en tiempos pasados fue un importante balneario. Debe su nombre a un destacado político uruguayo del siglo XIX que colaboró en la redacción de la primera constitución. Por eso, es posible que su nombre se nos aparezca en años escolares y se borre a partir de nuestra adolescencia. Los años de escuela… Santiago Vázquez es también un músico cesionista argentino que ha sabido tocar con artistas de peso. Tiene varios discos solista y algún corte de difusión de dudoso gusto. Un parapsicólogo español tiene el mismo nombre. Asegura que hay cosas que nunca fueron contadas; y está dispuesto a largarlas en cualquier conferencia. Su último libro versa sobre la autenticidad de la mortaja de Jesús. Para el autor el mundo está lleno de complots, enigmas y masones. Quién sabe. Usa gafas redondas, fuma en pipa y tiene un tic que lo obliga a mover una nerviosa mano por su barba. La parodia de un estudioso. Santiago Vázquez es además un centro penitenciario. Hacinados, los presos hablan de motines, cortes y rastrillos y se cuidan el culo toda vez que pueden. Los delincuentes viejos cuestionan la falta de códigos de los más jóvenes. Las personas, por más miserables que se encuentren, siempre intentan una moral que avale sus acciones. El día estaba lindo y el pueblo también. Es de esos sitios pobres pero dignos, eso bien típico de Uruguay.

el rock y la vida

Bienvenido Bob es un cuento que habla, como casi toda la obra de Onetti, acerca del paso del tiempo. Lo leí demasiado joven pero fue recién después de los treinta cuando comencé a pensar en esas cuestiones. Hace un tiempo tocó el Power Criollo Trío y en mi mesa se encontraban varios amigos. Había también una rockera crítica y extrovertida que no estaba a gusto con la música y comenzó a demostrarlo hasta hacerme sentir incómodo. Odio la gente que está de vuelta, los que consideran que lo vieron todo y ya no queda nada. Me he pasado la vida intentando ser gracioso u ocurrente, y pocas veces lo he logrado. Aunque fue ahí, en ese oscuro y oloroso rincón de Kalima, que dije: "Vos no sos más rockera que yo, sos más vieja". Porque soy inmensamente estúpido o subjetivo, nunca voy a leer sus libros. De esto ha pasado un tiempo. Todos somos más viejos, y es posible que hacer un racconto de los proyectos cumplidos en nuestras vidas sea tan desagradable para Juan Carlos Szelsa como para mí. Pero qué carajo importa. Hoy toca mi amigo Maxi en La Comuna y casi todos vamos a estar ahí. Menos la rockerita, claro.

Cartas íntimas

Querido Jorge: Como buen uruguayo, soy un gran aficionado del fútbol. Por eso, escucho tus transmisiones radiales desde que tengo recuerdos. Creo que eres un gran comentarista deportivo y, tus opiniones, han forjado mi manera de ver el fútbol pero también contribuyeron a delinearme como persona. He seguido tu carrera profesional y cambié de dial toda vez que otros empresarios solicitaron tus servicios. Mi madre, debemos reconocerle, me introdujo en algo que voy a llamar sin titubeos "tu obra intelectual". Ella, lamentablemente ha dejado de existir hace muy poco, luego que se le parara su corazoncito. Al momento de la desgracia seguíamos tus palabras en un Peñarol-El Tanque Sisley, partido de medio pelo que a la postre terminó 1 a 1. Recuerdo que tildaste el match de "mediocre y mal jugado; con dos equipos indiferentes al buen juego". Aunque ya desde antes, mami me había preparado para su muerte. Para ello, me dio indicaciones sobre los pocos bienes que tenemos y de los que ahora soy único heredero. Y también me hizo ciertas confesiones que me dejaron helado. Jorge, quiero que entiendas… como siempre has dicho, en la vida hay que hacer honor a la verdad, ir siempre de frente y decir lo que los demás callan por interés o desconocimiento. Por eso, debo decirte lo que Mami susurró un sábado sin fútbol por una estúpida huelga de jugadores: Jorge Da Silveira, eres mi padre. Sí Toto, si se me permite la confianza. Soy hijo de Marita, aquella kiosquera que te vendía golosinas frente a radio Sarandí, las que consumías antes y durante todas las transmisiones. Espero que recuerdes a la chica de Tacuarembó que conquistaste en base a tu conocimiento y elegancia, tu intachable moral y tu pujanza inquebrantable. Mami siempre decía: "Le gustaba trabajar, yo lo veía que nunca paraba, y era una luz, nunca perdió un examen de derecho hasta recibirse de Doctor. Porque él trabajaba y estudiaba". Esto, debo confesarte, me lo largaba porque nunca estuve a tu altura, y abandoné los estudios bastante temprano en la vida. No me gustaría que desconfiaras de mí. No busco riquezas ni nada a cambio. Lo hago basándome en tus principios de vida, esos que te han llevado tan lejos como comentarista deportivo y persona, y que te han permitido ver de primera mano todos los mundiales, visitar los estadios más emblemáticos del fútbol y conocer ídolos del deporte del balompié, estableciendo relaciones de igual a igual con Bilardo, Pelé, Maradona y quién sabe cuántos más. Te repito, en todo este tiempo no has perdido un hijo, sino que has ganado un seguidor, un soldado siempre dispuesto a defenderte y transmitirte energías en tus interminables luchas deportivas. Con Mami jamás criticamos una sola de tus posiciones. Nunca desconfiamos de tu extraño rechazo al Maestro Tabárez, ese que nos ha dado tanto en el fútbol mundial. Sabemos que él no te otorga un trato distinto, como si fueras un periodista más, uno del montón. Y Mami siempre decía: “Él no es un comentarista cualquiera, es El Toto Da Silveira, un señor con todas las letras”. Ella siempre defendió tu pedido de jugadores con buena cabecita, disciplinados y obedientes al universo táctico de cada director técnico. Por eso, criticamos con energía esos que te ofenden diciendo que sólo buscás pataduras de tu misma clase social, jugadores de buen nivel cultural con los que podrías tomarte un café y charlar de cuestiones extra fútbol. En casa nunca pensamos que fueras clasista papá, y perdón por el exabrupto. Sí creemos que todo tiempo pasado fue mejor (aunque no lo haya vivido, confío en tus vivencias), y estoy seguro que el fútbol de antes era más profesional, más entretenido y colorido que lo que tenemos ahora. Como bien decís, nos encontramos ante una pérdida de valores mounstruosa. Por eso es importante que siempre estés ahí, copando cada espacio radial y televisivo que haya disponible para imprimirle tu gran energía a pesar tus setenta y largos años. Porque eres el mejor relator que tiene el Uruguay, aunque los periodistas deportivos estén casi todos arreglados con el poder y más que periodismo hagan publicidad solapada de marcas, jugadores, técnicos y la mar en coche. Como ves, el apoyo que te brindamos desde nuestra humilde casita del Cerrito es incondicional. Y no disminuye ahora que no está mami cocinando y escuchándote. Ay Toto, si me parece que la veo, limpiando y recordando el amor que vivieron ustedes en el pasado. Hasta me sonrojaba a veces cuando la escuchaba. Un hijo nunca está preparado para escuchar las confesiones amorosas de una madre. Pero era tan romántico lo que contaba que yo la dejaba seguir, mientras la casa se llenaba de un olor a aceite y milanesas que éramos la envidia de los vecinos. Creo que voy a ir dejando por acá ya que estamos a minutos del comienzo de tu transmisión. Espero que entre las muchas cartas de tus seguidores, esta misiva llegue a tus manos y puedas conocer la verdad, esa que tanto defendiste a lo largo de tu vida. Un abrazo y seguimos juntos.


                                                                       Tuyo, Beto


 PD: Mami siempre decía que esa chica de la tv, la supuesta cómica de cole privado y mucho hockey no era tu hija. La verdad es que no estoy seguro porque para mí bien que se parecen. Y debo reconocer que en el último tiempo los achaques de mami le habían afectado la cabecita. En fin…a pesar de su frescura yo no la considero mi hermanita. Sólo para que lo sepas.

waiting for the miracle

 

Cuando terminé de editar la foto pensé "Waiting for the miracle". Ahí, Leonard Cohen canta "There ain't no entertainment, and the judgements are severe" y eso me recuerda varios lugares en los que ya no creo. Obvio que la canción también dice otras cosas, pero cuando escribí Cohen pensé en los hermanos Coen, esos que casi siempre me encantan. Kohen era también un visionario, un loco o un extraño personaje de Kohen vs Kohen, una excelente crónica de Leonardo Haberkorn. En el apellido Haberkorn se encuentra comprendido el personaje de su texto: Kohen; y el periodista uruguayo se llama igual que el cantante canadiense. Qué más da… alguien grita "I`ve lost my way" y pienso en una banda, aunque hay otro que lo canta de una manera muy divertida. Se llama Peter Griffin y tiene el estilo de un músico de los 80`. Pero hay otro Peter Griffin, y es el personaje de la serie Family Gay. A veces me agotan las personas que no paran de hacer referencias a libros, películas. Ciertos chicos quieren hacer creer al mundo que su mente solo se ocupa de objetos culturales. Eso hasta que pagan la UTE. Otras veces me aburro de mí mismo.

Peter Griffin "I`ve lost my way" http://www.youtube.com/watch?v=H8iinj4GPYg

El idiota

para Alberto Gallo. Los buenos gestos.

Rondaba mis veinte pavoneando juventud. Tenía una novia que no merecía y estaba contento. Ella venía de una familia culturosa de teatreros, escritores, periodistas. Cierto día recibí un regalo enigmático: El idiota de Feodor Dostoyevsky. Es posible que fuera el primer ladrillo de grandes dimensiones que leí. Varias veces desconfié que el título del libro hiciera referencia a mi persona. En todo caso, lo devoré con fruición. Cuenta las peripecias del Príncipe Mishkin en la Rusia del siglo XIX. Se trata de un personaje triste, melancólico, con una inocencia cercana a la tierna estupidez. Es, antes que nada, un libro con una profunda dimensión ética y humanista, como casi toda la obra de Dostoyesvki. También, y esto importa y mucho, es una novela dinámica y llevadera. De esto han pasado muchos años. Cambié de casa, pareja o país, y aún conservo el ejemplar aquel de Editorial Juventud, eso que ahora sí estoy perdiendo.

El amigo alemán

Con Daniel nos hicimos amigos goteando inglés como podíamos. No sabía una sola palabra en español y su alemán se me hacía incomprensible. Posiblemente la rabia que sentimos hacia su paisano nos juntara. El otro germano era un boludo completo. Forro y altivo. Daniel, en cambio, es de esos tipos buenos a primera vista. Vive en Hamburgo cuidando enfermos terminales y maneja unos tiempos muy apaciguados. Compartíamos cuarto en la comu; siempre lo vi vestido igual. Tres o cuatro veces hicimos fútbol con latinos en el Central Park. Ellos usaban gorros, tatuajes y ropa holgada. Hablaban de vatos, cuates y clicas con efusividad. Nos los comimos en dos panes. Jugamos bastante más.

Ocuppy Wall Street

Fue un movimiento de protesta dirigido contra el poder económico de las empresas y su influencia en las políticas de gobierno. Estuvo inspirado en las demandas aparecidas en España luego de la crisis. Ocupó de manera permanente un sector de Wall Street, el distrito financiero de NY y posiblemente el más famoso del mundo. No tenía líderes visibles y conjugaba ideologías varias, siempre centrados en una afirmación: “somos el 99 % de los que no tolera la corrupción de un 1 % enriquecido”. Conozco algunas personas que no viajarían a Estados Unidos por considerarlo imperialista, desideologizado, cuna del capitalismo feroz de occidente. Lo que yo vi, sin embargo y parcialmente, es decir desde NY, fue un movimiento contracultural diverso y enorme. Las crisis económicas ideologizan, politizan a las personas cuando están absolutamente vacías de contenido. Tengo la seria sospecha que si no hubiera llegado la crisis del 2002 a Uruguay seríamos un montón de imbéciles. Nunca vi tanta desfachatez como en los años 90`en el Río de la Plata. Candie`s Padel Club es una sitcom que describe a la perfección la estupidez generada en esos años de bonanza. Muestra de forma acertada la cabeza detrás de aquella economía ultra liberal  a la que la mayoría se adhería. Observa, con pesimismo, que el ser humano necesita de un gran problema para recordar cuáles son las cosas trascendentes de la vida. Además lo hace con mucho humor y una escenografía sobrecargada de teléfonos Movicom, pelotas Wilson, papas Pringles, gaseosas en lata y champagne importado.

Extras, para todos (con copia a Ricky)






Había un frío loco y se estaba haciendo tarde. Todo consistía en el cómico encuentro entre un corredor de autos con casco, un punk post muro de Berlín, un músico erudito de barbas largas y un pastor con su rebaño. Despreocupados, bebían cerveza mientras varias chicas blondas, seguidas de unos hombres vestidos con tiroleses, representaban bailes típicos de alguna tierra. Fue la mejor manera que encontró un grupo de publicistas para representar la semana alemana del Súper. El compromiso de los actores era discutible, similar al de los técnicos que trabajaban en esa proeza. Quienes más contestos estaban, sin dudas, eran los extras. Aunque la cámara los atravesara mini segundos, se afincaban en el esfuerzo de aparecer en cada toma posible. Poner su risa, hinchar la cara, alegrarse montones cada vez que se lo indicaban. Después, claro, el frío los volvía a poner serios con una especie de látigo. Ellos querían salir, que su familia los viera, verse, estar, convertirse en actores o volver para el próximo comercial. Reconozco que no sabía cómo eran, aunque había visto la serie de Ricky Gervais un tiempo atrás. Yo, por cierto, hacía de fotógrafo de celebridades que no paraba de disparar flashes a los presentes. Y tampoco sé bien qué hacía. Cobrar, como todos.

Presidentes de mi país

Cualquiera que haya viajado un poco puede corroborar el grado de aceptación que tiene Mujica en el exterior. Todos sabemos el carácter simbólico de un presidente que desprecia los bienes materiales y que fue guerrillero pero supo adaptarse a la democracia. Argentina y Brasil tienen dos mujeres presidentas, un gesto progre que no asegura nada: pensemos sino en Margaret Tatcher. Paraguay se animó a tener un ex cura con muchos hijos aunque lo destituyeron. Estados Unidos siguió estas corrientes y definió las elecciones demócratas (que en definitiva eran las nacionales) entre un candidato negro y una ex primera dama. Pero para Uruguay, a esta altura, una presidenta mujer parece quedarle corto (que me perdone Constanza). Lo que precisa nuestro país es un travesti negro como mandatario. Por eso, te pedimos que ubiques al travesti negro de tu barrio para que podamos candidatearlo y acrecentar nuestros gestos simbólicos. Por un país mejor. Para seguir siendo un poco más.