poetas malditos de méxico o qué (para el nacho)


Encuentro entre una mujer de 106 años y un poeta maldito sin obra. Una camioneta que transportaba pasajeros en un pequeño pueblo. Un poeta maldito que aún no compuso una línea. Un poeta maldito con algo de mundo, o el suficiente para saber que los paseadores de perros son todos porreros, o que el delibery de pizza pasa merca. Una mujer de 106 años que había comido muy poco, decía, decía que había trabajado mucho, en los hilos y en el campo y en el maíz y en las casas. Decía. Un poeta maldito acompañado de una hija peronista que ofició como testigo. Un poeta maldito que no sabe hacer poesía con lo poco que sabe. Y encima no dice nada.

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