Extras, para todos (con copia a Ricky)






Había un frío loco y se estaba haciendo tarde. Todo consistía en el cómico encuentro entre un corredor de autos con casco, un punk post muro de Berlín, un músico erudito de barbas largas y un pastor con su rebaño. Despreocupados, bebían cerveza mientras varias chicas blondas, seguidas de unos hombres vestidos con tiroleses, representaban bailes típicos de alguna tierra. Fue la mejor manera que encontró un grupo de publicistas para representar la semana alemana del Súper. El compromiso de los actores era discutible, similar al de los técnicos que trabajaban en esa proeza. Quienes más contestos estaban, sin dudas, eran los extras. Aunque la cámara los atravesara mini segundos, se afincaban en el esfuerzo de aparecer en cada toma posible. Poner su risa, hinchar la cara, alegrarse montones cada vez que se lo indicaban. Después, claro, el frío los volvía a poner serios con una especie de látigo. Ellos querían salir, que su familia los viera, verse, estar, convertirse en actores o volver para el próximo comercial. Reconozco que no sabía cómo eran, aunque había visto la serie de Ricky Gervais un tiempo atrás. Yo, por cierto, hacía de fotógrafo de celebridades que no paraba de disparar flashes a los presentes. Y tampoco sé bien qué hacía. Cobrar, como todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada