A la hora de la libertad

No me desvivo por la aprobación del autocultivo de la marihuana; ni siquiera por su total legalización. Sin embargo, me interesan las libertades individuales y el derecho al uso y abuso de nuestro cuerpo a piacere. Será por eso que me joden tanto los totalitarismos. Resulta molesto que varios de nuestros representantes omitan realidades actuales. Si tu moral católica condena el aborto, legislá sobre una verdad concreta: varias mujeres murieron por su ilegalidad. De la misma manera, aunque nunca hayas fumado (supongamos que tus ojos jamás tuvieron ese tono coloradito), la tarea de los políticos debe ser fuertemente pragmática. Las drogas generan algo mucho más desalentador que su uso: la industria del narcotráfico, que no es más que otra forma de la delincuencia, eso que de alguna manera indirecta parecen estar apoyando.

perros porteños, periodismo de raza. (para fede, por muchas gracias por todo)

Andaba por Plaza Dorrego buscando las instalaciones de Clarín. Había quedado con Sábat para entregarle un libro de entrevistas salido muchos años atrás. Él ya no lo recordaba. Cuando se despidió me pegó unos golpecitos en los cachetes. Debería haberle dicho que desde que tengo lumbago ya no me siento un “che pibe”. Bah, por esa y otras cosas más. El paseador de perros hizo un gesto de rechazo cuando disparé unas fotos. Más me odió con la batería de preguntas:

¿Venís mucho a esta plaza?
¿Es injusto considerar que los paseadores de perros son todos porreros? 
¿Lassie o Rex? 
Desde tu punto de vista, ¿puede una mascota sustituir los afectos humanos? 
¿Amores perros o Perros de la calle?
Desde que se habla tanto de la inteligencia del delfín, ¿sentís que se menosprecia a los caninos? Y si los delfines son tan inteligentes y hasta tienen su propio idioma, ¿por qué no se revelan de los putos acuarios y arman una verdadera revolución?
¿Alguna vez viste un perro mongólico, o no dan los cromosomas?

 -Me tienen las pelotas llenas con esto de las fotos, dijo con un agrande incomprensible. La verdad que no tengo tiempo, contestó. Hago uno y me voy a la mierda.

autogestión


Cordelia vive en NY y mueve todos los hilos de su cadena comercial. no tanto por exceso de responsabilidad sino porque nadie más lo haría. se la rebusca para tocar en tal o cual lado y cumple con uno de los requisitos del arte actual: autogestión y autobombo. definitivamente, los artistas deben promocionarse a sí mismos mucho más que un podólogo. estaba en Punta del Este para fotografiar una cantante pasada de años con ínfulas de diva. su belleza casi se había extinguido y debías ser generoso, confiado o familiar directo para suponer que alguna vez la tuvo. era una tarde de calor cuando saqué la foto del hombre promocionando su jewish show. qué raro que es el mundo de la lírica, pensaba mientras fumaba un pucho en la puerta de un teatro decadente. mucho más me ha intrigado en estos años conocer al dúo Gefilte Fish. tampoco pude ver a Cordelia. el show de la cantante que sí ví y fotografié era un desastre. suerte para todos los artistas. y los podólogos.

cuentos con fama


Alberico trabaja en una piscina natural de una playa de isla mujeres. allí concurren turistas para tomarse una foto con un animal inofensivo: el tiburón gato. Alberico dice que su trabajo es muy tranquilo y entre sueldo y propinas recibe un dinero que no sabe cómo gastar. tiene un cuerpo monumental y está al tanto de su fama. cada fotografía lo tiene sosteniendo al animal. es que sólo él conoce sus mañas. mi cara anda por europa y todos lados, dijo con mucha razón. varios aseguran que es el verdadero motivo en cada imagen.

Pasajes crónicos. Rojo de México (o qué).


Desde que vivo en el DF nuestro amigo el Coco nos invita los jueves a comer unas buenas carnes en su casa. Un lindo gesto de exiliados sudamericanos pienso a veces. Para llegar a su colonia, no muy lejana de donde vivo, tomé un autobús con destino a Chapultepec. Aquí los llaman peceros y, según dicen, no es por la sensación de estar en una pecera sino porque mucho tiempo atrás el boleto costaba un peso. La situación fue usual: subí, mencioné el destino y aboné con el importe justo, pues uno paga de acuerdo a la distancia que vaya a recorrer. Esto genera un acto de confianza entre el conductor y el pasajero similar al que se establece cuando el ómnibus está lleno. Ahí, las personas ingresan por la puerta trasera y se pasa el dinero de mano en mano hasta llegar al conductor. Además, se dice el destino del que subió. Busqué dónde sentarme y lamenté que muchos tengan tal falta de respeto que utilicen el asiento del pasillo y dejen libre la ventanilla, con lo que uno debe decir "permiso por favor" mientras el otro, que en definitiva es el que genera el problema, pone cara de fastidio. En esas cosas pensaba mientras observaba el paisaje y descubría que en México recorro un montón de lugares que no me gustan para llegar a sitios increíblemente lindos. Saqué la cámara y comencé a fotografiar hacia afuera, mientras sentía la mirada de algunos pasajeros, pensando seguramente qué hace este pinche güero turista aquí. Porque en este país uno debe acostumbrarse a que lo llamen güero por ser blanco y hasta debe tomarlo con naturalidad. En un momento vi al conductor por el espejo retrovisor y disparé. Bajé en destino. Fue una comida entretenida. Es un grupo de uruguayos que usa la risa como cosa seria y los kilitos de mi amigo atestiguan lo bien que cocina. Volví en taxi. Al tiempo me puse a mirar las fotos, incluidas las del colectivo. En seguida, la cara del conductor me llamó la atención. No había duda que era César Armando Librado Legorreta, conocido como "El coqueto", un asesino serial con un método simple. Era cordial con la última pasajera hasta que la violaba y mataba. Luego arrojaba el cuerpo en calles oscuras. Asesinó siete mujeres y demoraron casi un año en agarrarlo. Confesó los crímenes con lujo de detalles frente a las cámaras. En su casa encontraron ropa, perfumes y relojes de sus víctimas que regalaba a su esposa, argumentando que los compraba en una estación de Metro. Custodiado por policías, duró un día en prisión. Al parecer, se quitó las esposas que sujetaban su mano a una barra de metal. Después hizo lo mismo con las esposas de los pies mientras los guardias dormían. Improvisó una cuerda con cables de computadoras y teléfonos y se deslizó desde un tercer piso. El sistema no le funcionó y cayó al vacío. En la huida se fracturó un pie y le estallaron varias vértebras. Días después lo atraparon moribundo en casa de un familiar. Si bien las operaciones que le realizaron fueron un éxito, es posible que se convierta en un preso paralítico. Los jueves, seguimos yendo a la casa del Coco.

El sueño del Doctor Flores (de Flor de piel, La Propia Cartonera)

De tan a favor que estoy del aborto me hice médico abortista. No es que sea doctor de título, eso es más de palabra y por el respeto que tiene la clientela. Mis honorarios no son altos, o en todo caso mucho menores a los de mis colegas. Ellos no son de vocación, pienso a veces, y se aprovechan de la situación de los más desvalidos. Hay que reconocer que tienen el gasto del consultorio, montado por lo general en lugares paquetes. Yo en cambio soy ambulante. Ando de acá para allá en mi citroneta blanca recorriendo las barriadas. Eso sí, todo bien esterilizado. Creo que me ven llegar y saben que habrá un niño menos en este mundo. Siempre me gustó la discreción, pero reconozco que cuando me saludan me pongo contento. Doctor Flores me dicen. Lo que pasa que acá hay que andar medio tapado, por hipocresía digo yo. Pocos saben mi verdadero nombre, y solo en el club así me llaman, aunque a veces me cuesta reconocerme: soy el vasco Orticoechea. Lo de doctor Flores me lo dijo una paciente que era casi una niña. Al despertarse, me miró el par de rosas que llevo tatuadas en el pescuezo y así quedó mi apodo. Pasa que ella siempre fue una clienta asidua, incluso cada tanto repite el tratamiento. Muchas veces queda una relación con el paciente y alguna hasta me ha invitado al cumpleaños de sus chicos. Igual, rara vez voy a alguna fiesta. Prefiero llegar a casa, calentar la bolsa de agua caliente y acostar este cuerpo que tanto ha trajinado. Al fin de cuentas yo ya he tenido lo mío, y ahora estoy más de entrecasa. Lo que pasa que soy solo, viudo para ser sincero. Ahora mi placer está en mi trabajo y en arreglar mi autito viejo que cada tanto se jode. Hay veces que hasta tres días en una semana me paso allá por la calle Galicia, viendo repuestos para el coche. A mí me gusta meter mano, y siempre que puedo me encargo de los arreglos del auto. Eso sí, para las cosas complicadas voy a lo de Martínez, que es un flor de mecánico. Nos conocemos hace años, incluso algún trabajo lo hemos hecho de canje, si él se había convencido de que el embarazo de su mujer no era suyo. Terminé en su casa, que también es taller, atendiendo a la señora. Yo le miraba la carita y pensaba: locura de Martínez, esta chica no caga a nadie. Pero bueno, tampoco uno está autorizado a meterse en la intimidad de la gente. Anoche me agarró un sueño raro. Estaba en los pasillos de un club que no era el mío y me encontraba a mi primera novia. Ella se cubría con una toalla y no lucía bien. Le pregunté cómo se sentía y se largó a llorar. Tenía un marido y las cosas iban mal. Pero para qué contarme una vez que me veía, me dijo. Hacia el fondo había mucho vapor. Casi no podía distinguirla y menos observar su figura actual. Con algo de estupidez le pregunté si había niños. Me dijo que había abortado. La agarré del brazo, apreté los dientes y me puse eufórico. Le dije que bien, que tenía que hacerlo, que por qué traerlo sin ganas, que no me lo esperaba de ella que siempre fue tan apegada a las normas sociales. También me dijo que estaba diabética. No llegué a contarle mi profesión —seguro que hubiéramos tenido más intimidad—, cuando mi amigo el Paolo abrió la puerta. En ese instante pude entrever la figura de ella y era bastante obesa. Y pensar que fue mi novia bastantes años. Definitivamente, la cortisona es un bicho cruel, pienso ahora que recuerdo este sueño. Y al fin y al cabo, cada uno es dueño de su estómago y de su vagina. En fin, este cuerpito se va a mirar un poco de tele.

amores de estudiante


Conocí a Rosmary en un boliche que se llamaba Cactus. Es posible que se haya sentido atraída por mi remera con la cara de Luca Prodán contorneada con la firma de mis amigos. Acompañaba mi atuendo con una mochila peruana que ahora consideraría horrible y jugaba a ser un desbundado. Nos besamos un rato y aprovechamos para toquetearnos un poco. Al otro día fue a mi casa con una amiga. Yo estaba con “el Gaucho”, otro joven que poco tiempo después comprobaría era un verdadero imbécil. En seguida nos metimos en el cuarto y yo me mostraba experiente. Duró poco y me dio vergüenza decirle que todo mi conocimiento se basaba en haber debutado muchos años atrás con una puta rubia. No recuerdo casi nada de la cogida. Muchos años después y luego de algunas parejas y varias decepciones nos hicimos un poco amigos. Me dijo que aquella primera vez fue un desastre. Parece que cuando yo fui al baño ella se quedó en la cama mirando las maderas de la pared del cuarto y pensando “tantos años demorando para debutar y era solamente esto”. Hace un tiempo me llamó de madrugada. Vivía en Connecticut y estaba bien, aunque en la otra cabina de teléfono su novio, al igual que ella, llamaban a distintos amigos. “Síndrome de exiliados”, dijo. Nunca supe más aunque intenté buscarla en facebook. Los jóvenes de la foto jamás se inmutaron con mi presencia. Tendrían sus asuntos. Yo te saludo Rosemary.

chino con conejo de agua.


lou reed canta la estupidez juvenil de un adolescente de coney island. antes, con la velvet, invita a una chica al parque de diversiones de la isla y le pide que se agarren fuertemente de las manos. lo más seguro es que nunca haya visto un chino caminando con un conejo de agua por las calles de ese sitio. de lo contrario, sus letras hubieran sido diferentes.

autores que no



cuando por fin sintió que todos estaban capacitados para recibir su obra maestra, ya no supo cómo escribirla. sus ínfulas de exiliado le habían traído trastornos mentales. el mundo le gritaba que no fuera tan altivo y nunca tuvo la capacidad de entenderlo. vivió en su mentira pero igual, si todo es tan irreal...

un ave celeste


Estábamos trabajando para el libro de Punta del Este cuando comenzamos a sacarle fotos a los pescadores. Uno, sacó cartel asegurando que era el Pato Celeste. Reconozco que fuimos escépticos; tuvo que mostrar fotos que lo acreditaran. Hoy, El País publicó una nota donde menciona a Torena como una persona "peculiar" con varias condenas por delito. Cuando murió Rupenián, sin embargo, escribió que los hermanos perdieron las radios por "presuntas infracciones tributarias". Pero está bien, a ellos no les gustan los chorritos medio grasa y a mí no me gustan los armenios jodedores. Eso sí, del otro de la foto no tengo idea.

viejos y feos, las pelotas


He visto respirar viejos como peces, boqueando para sostener el hilito de vida que se les va. Hay gente con cara de pescado, notables fealdades que solo una gran personalidad puede hacer olvidar. Cociné pargos, chuchos y brótolas. Me manduqué algún que otro bagre sin culpa o por necesidad. Pesqué y me aburrí. Vi cardúmenes en el mar. Escuché Las pelotas. Harta experiencia para saber que este bicho ya fue. Era un sitio de comida rápida. Me acuerdo que pensé si mi vida no sería como la de ese animal atrapado. Era un pensamiento medio trucho. Seguí masticando la hamburguesa porque estaba cagado de hambre.

"Peces" de Las Pelotas

irreflexiones hot


Hace tiempo leí que la modelo alemana Heidi Klum obsequió sus braguitas a un notero que cubría una gala de famosos organizada por Elton John (con fines benéficos, obvio). Decidí buscar el video que lo acreditaba. Llegué a un diario mejicano que incluía un especial sobre sexo. Entré. La nota se titulaba “Una cuestión de sinceridad. Sexo en la primera cita ¿Sí o no?”. No es que el artículo sobresaliera ni aportara demasiados datos de interés, aunque debo reconocer que resultó bien ameno. Lo importante, sin embargo, surgió a partir de los usuarios. Uno, escribió: “A las mujeres hoy en día no les importa el qué dirán, ni los valores, solo quieren cojer, en verdad, la mayoría son una bola de golfas que les encanta la pistola, de hecho hasta las mas zorras son las que alargan el 1er encuentro para darse a desear y luego traer babeando al pobre tonto en cuestión. Es un hecho la vida de las mujeres cuando se sienten muy independientes, sólo hacen pendejadas, y cuando se van haciendo viejas ya quieren formalizar algo con el primer tonto que encuentran según ellas bueno para "estabilizarse". Por eso es tan fácil conseguir mujeres en lugares tan básicos como el supermercado, los centros comerciales, donde andan deseosas de machos diferentes. Eso sí te las cojes delicioso y ellas dicen: O soy casada o tengo novio pero quiero seguir viendote, jajaja. Ah! que nalguitas tan putitas”. Ante todo, gracias Reynaldo por tu sinceridad. No obstante, desconfío que sos un imbécil o, peor, un triste perverso. No importa. Cada vez se me hace más común leer comentarios de lectores que suelen ser de un fascismo inigualable. Es que a la gente, si le soltás la cadena...Ya se caía la tarde cuando vi al chico de la foto. Tenía una precisión urticante con su obra. Era el último verano en propuesta de muchos amigos.

torrentes nacionales


tenía ganas de escribir sobre un intelectual uruguayo repleto de vanidad, otro presumido que recorrió, con su pelo desprolijo de pituco de izquierda, los pasillos de la cultura uruguaya. alguien que ya no me importa. fantasié con fundar una página de fb para denunciar la imbecilidad de los que me molestan, pero capaz que no vale la pena. por eso, prefiero congelar el momento exacto en que santiago segura bajó de un coche y constató la estupidez del pueblo uruguayo.

las verdades de daniel johnston


parece que es el frontman que la pone menos. muchos que decían conocer sus canciones seguramente lo escucharon por primera vez una semana antes de que llegara. también, varios deben haber ido por el morbo del loquito en escena. pocas cosas venden tanto como el artista demente que canaliza por medio del arte. yo no sabía un carajo a la vela del gordo este, y fue uno de los espectáculos más verdaderos que vi. capaz que porque está lleno de mentirosos.

la novela y la vida


es posible convertir tu vida en una novela, es decir, reformularte en una existencia más alternativa a la del resto de los mortales. para eso, dicen que es indispensable no ser cajero del banco república o vender championes en toto calzados. richard swanson fue detective privado y diseñador gráfico en su ciudad, seattle. era un metódico deportista que luego de ser despedido se planteó un proyecto loco: atravesar a pie estados unidos hasta llegar a brasil para el mundial de fútbol. siempre, sosteniendo una pelota azul, símbolo de la unión de los pueblos. zarpó el 1 de mayo con todas las energías y su buen humor. supondría recorrer once países en más de un año. anduvo menos de 600 kilómetros cuando fue arrollado en plena ruta por un camión. murió anoche en un hospital de oregon. su destino lo convierte de manera trágica en un actor secundario de una película de los coen, preferentemente encarnado por steve buscemi. apronten los guiones que siempre habrá cine, novelas y algo de vida.

Chuck Chinatown (para emilio)


Siempre creí en tu moral y admiré tu imparable lucha por los derechos de muchos civiles, Chuck. Sé que diste la vida en pos de un mundo mejor, más justo y sobre todo más libre de extranjeros, comunistas, negros y otras culturas diferentes a la tuya. Te recuerdo ahora Chuck, porque estoy en el barrio chino, en un comedor en el que soy el único occidental . Y te aseguro que parecen gente buena Chuck, cordiales, que no detentan la violencia que practicaban contigo. No lo entiendo Chuck, les rompí las bolas a más no poder, les solicité todo el té del mundo, demoré horas en decidir qué comer mientras otros comensales de ojos rasgados me daban sus platos para degustar la comida, les cagué el baño… Fueron cordiales y atentos sin ser falsos Chuck. Me pregunto por qué tanto encono contigo. Claro, capaz que yo no los ando bardeando como vos Chuck, porque reconocé que te gustaba meterles un dedo en el culo para molestarlos y revolvérselo a ver si respondían. Eras un sádico de mierda Chuck. Además, recordá que ellos serán muy buenos pero saben técnicas de lucha milenarias, que no precisan de tu brutalidad para agarrarte de las pelotas mientras se violan a tu hija y dejan a tu mujer por vieja Chuck, porque todos sabemos que han pasado los años y los tuyos también, y que ahora seguramente estás algo acabado. Andá con cuidado Chuck, porque acá siempre hay un chino en cada esquina. Y seguro que no está solo como vos, que te gusta la soledad para reflexionar en quién sabe qué cosas. Porque no serán fuertes Chuck, pero son flaquitos y fibrosos y no quiero saber lo que representará para tu hija el culo de esos ocho chinos moviéndose y dale que te dale. Mirá Chuck, capaz que hasta le gustan estos amarillos contra los que tanto luchaste. Qué paradoja no? Y ahora que te pienso bien Chuck, más allá de que sos un referente para mí, también te lastimaría hasta hacerte sufrir porque me doy cuenta que sos un caracagada Chuck, un tipo serio y aburrido. Pero sucede que tengo lumbalgia Chuck, por lo que ando con la espalda a la miseria y no puedo hacer fuerza por prescripción médica. Igual, seguro que vos estás peor, sin fama ni amigos ni nada. Me decepcionaste Chuck.


cuidado con el pendeviejo y la señora oriental malhumorada, Chuck

dicen chapo en méxico o qué. (para el ata y el fino, donde sea)


Todo comienza con una buena fuga. En el año 2001 el Chapo logró burlar o pagar a la guardia de un penal y salió escondido en un carrito de ropa sucia. A partir de ahí nace el mito del mayor narco del mundo, o por lo menos el más rico. Proveniente de la sierra y con una educación muy pobre, logró fundar la mayor organización de distribución de drogas: el Cártel de Sinaloa. Pero, lo más importante, logró sobrevivir. Tiene 55 años y eso, en la vida del narco, es mucho. La mayoría muere a los tiros, por traición, son capturados o ejecutados. Por eso, tiene muchos familiares presos o muertos, y poco que perder. Algunas publicaciones le dan el cargo de CEO, director ejecutivo de una estructura similar a una multinacional que logró superar las crisis económicas de México e incluso prosperar. Dicen que inventó los narcotúneles con pasaje directo a los Estados Unidos. Aseguran que es un innovador, un apasionado que sólo habla del negocio de las drogas. Un emprendedor impulsivo y obsesivo. Comentan que se mueve constantemente y por eso se hace imposible atraparlo, que tiene una red de informantes que abarca círculos policiales y políticos. Parece ser que casi lo atrapan en Los Cabos. Había contratado una prostituta de lujo que justo antes de atenderlo comenzó a menstruar. Dicen que tuvo suerte, que salió disparado porque "no le gustan esas cosas". Dicen muchas cosas. Nadie sabe casi nada. 

Muchas veces se suele sobrevalorar la vida del narco. Un músico cantó alguna vez "el lujo es vulgaridad" pensando quién sabe qué, pero ejemplifica el caso a la perfección. Es cierto que ostentan dinero pero también que no lo pueden gastar de manera fácil. Ocultarse casi todo el tiempo debe ser agotador, tanto como cuidarse la espalda. Siempre existe el temor de ser traicionados, que no es más que el miedo a la muerte. Por lo general viven en lugares de difícil acceso, y la posibilidad de tener un mini zoológico en casa no parece gran cosa. Menos, un súper auto. Dicen que sueñan morir de muerte natural y que el delivery de pizza siempre la entrega fría.

poetas malditos de méxico o qué (para el nacho)


Encuentro entre una mujer de 106 años y un poeta maldito sin obra. Una camioneta que transportaba pasajeros en un pequeño pueblo. Un poeta maldito que aún no compuso una línea. Un poeta maldito con algo de mundo, o el suficiente para saber que los paseadores de perros son todos porreros, o que el delibery de pizza pasa merca. Una mujer de 106 años que había comido muy poco, decía, decía que había trabajado mucho, en los hilos y en el campo y en el maíz y en las casas. Decía. Un poeta maldito acompañado de una hija peronista que ofició como testigo. Un poeta maldito que no sabe hacer poesía con lo poco que sabe. Y encima no dice nada.

orientales impostores de méxico (o qué)


sancho gracia protagonizó la serie "Tango" y yo era un niño. hacía de uruguayo y lo que menos parecía era uruguayo. sin embargo, su personaje representaba la reafimación de la uruguayez al mango. el error radicaba en que su acento era español. eso sí, tenía una manera de decir "choricitos uruguayos vieja" que era sensacional. no pertenecía a uruguay ni a ningún lugar del mundo. lalo es un uruguayo que vive en méxico y tiene una parrilla callejera en plena feria de coyoacán; aunque lo más seguro es que sea un embaucador mexicano que dice ser uruguayo para vender más carne. su actuación sale mal por su acento mexicano y porque no sabe un carajo a la vela de uruguay. según él, trabajó a los 12 años en el mercado del puerto, era de la capital del país de la colonia las magdalenas. no adquirió el rótulo de personaje, ni dijo que el mundo es un lugar seguro donde nadie puede embarazar embarazadas. era un falso uruguayo que nos evitaba por uruguayos. el pan de los chorizos era viejo, como uruguay.

paseos de trabajo.


había esperado horas para fotografiar una mesa de té algo mediocre. cuando los vi los reconocí enseguida. hoy, nicolás leos abandonó la presidencia de la conmebol por fraudes pasados. asumió en su lugar el petiso figueredo. ambos sobrepasan los ochenta años. odio el discurso que asegura que el deporte es salud. basta ver algunos métodos miliqueros en la práctica de varias disciplinas olímpicas. capaz que por eso los yankees y los comunachos son los grandes animadores. pero el mundo está lleno de subjetividades. la doméstica de leos, encargada de cuidar a sus ñetos, me confesó con sinceridad que su jefe y el petiso eran ídolos en sus respectivos países. "la gente los adora porque son gente buena", largó al pasar.

encuentro con hermenegildo sábat

Andaba triste por Buenos Aires en un apartamento que había alquilado mi madre en Viamonte y Esmeralda. En esos días viviría algunas de las situaciones que terminaron en el cuento The Buenos Aires night (and day). Lo busqué en los teléfonos de Clarín y varias oficinistas, por optimismo o cansadas de mi insistencia, me aseguraron que llamaría. Al otro día se comunicó con mi madre porque yo no estaba. Acordamos una entrevista en su oficina del periódico. Hablamos un buen rato de revistas de cine en las que había colaborado. Era el año 2008 y por ese entonces comenzaron los problemas con los Kirchner. Hace poco dibujó a Cristina con un ojo morado y fue tildado de machista, olvidando que la caricatura hacía referencia a la investidura presidencial y el marco político de la Argentina. En su libro Adioses tardíos Sábat escribió el artículo “Dame una luca, papá” sobre el músico Hernán Oliva. Allí, acompañaba la amargura de la nota con una foto que mostraba a las claras la desdicha del violinista argentino. A partir de ahí empecé a maquinar la idea de hacer un libro de cuentos acompañados de fotos. Mi entusiasmo me llevó a una tarea arbitraria. Durante tres o cuatro años di un taller de fotografía para adolescentes casi interesados en el tema y aprovechaba la ocasión para leerles el cuento con foto sobre el músico. Nunca tuve demasiada receptividad, y mi libro todavía espera.

autoretrato conmigo mismo. hoteles. méxico o qué


hace mucho escribí "quisiera fajar, malograr algún autor". unas veces por aburridos y otras porque me gustan demasiado. había trabajado toda la noche y me pesaba el cuerpo. era un hotel común de guadalajara. me dolía un poco la garganta y el agua de la ducha salía tibia. me despertaron por error, entraron a la habitación y dijeron "disculpe señorito, pensamos que estaba vacía". la concha de su madre. me acordé que charly garcía, cada tanto, destroza hoteles. también de begbie, el violento de trainspotting que rompe todo lo que encuentra. sin embargo, comencé a guardar mis pertenencias. revisé que no hubiera nada en el piso, tiré algunas cosas al tacho de basura. está bueno leer a bellatín. devolví las llaves junto con el control remoto que no funcionaba.

Encuentro con Arturo Ripstein. (méxico o qué)

Es uno de los directores de cine más importantes de latinoamérica y posiblemente el más productivo. De muy joven fue asistente de Luis Buñuel en El ángel exterminador a su paso por México. Con 21 años dirigió Tiempo de morir (1965), un western charro con guión de García Márquez. Ha realizado una obra compleja y contundente, donde abunda el pesimismo y la soledad de sus personajes. Sobresalen títulos como El lugar sin límites (1977), El imperio de la fortuna (1985), Principio y fin (1993) o Profundo carmesí (1996). Llegó con paraguas porque llovía. Dice que no vale la pena hablar de sus películas: "Ya las olvidé y nunca quedé conforme con ninguna". Cree que el cine latinoamericano no tiene demasiado valor, y que "nadie elegiría un director latino entre los cinco o incluso diez preferidos". Sobre esto, asegura no gustar demasiado de la obra de ningún director argentino -cada nombre genera una cara de limón mayor-. De Glauber Rocha sólo defiende Dios y el diablo…, de Hermosillo (el de La ciudad y los perros y Pantaleón…, nada. Hollywodd, por su parte, es la meca de la mierda intrascendente. Pero ojo que tampoco tolera el cine independiente yankee: los Coen son unos farsantes, la peli indie Little miss sunshine (aquella road movie de una familia en un concurso de belleza) la ve como una mariconería vacía. Para Arturo, Scorsese es un gran sobrevalorado (sólo se salva Taxi Driver), Clint Eastwood un mentiroso… uno de los grandes culpables de todo esto sería el Festival de Sundance, creado por Robert Redford, en donde todos los cineastas se las tiran de independientes con el fin de trabajar para la Paramount en el futuro.Tiene claro que ningún director realiza una obra completamente buena. Por eso, le gustan varias cosas, aunque nunca todas, de Bergman, Fassbinder o Passolini (que nunca estuvo entre sus preferidos). De Uruguay dice que "es un sitio muy lindo, aunque también es el país más triste que conocí, lleno de viejos como yo". Recuerda con buena memoria la obra de Onetti, en especial la trilogía de Santa María. Tanto le gusta, que varias veces intentó filmar Juntacadáveres y nunca pudo conseguir quién lo financiase. Luego, rememora la trama de El infierno tan temido y Bienvenido Bob. También le gusta la obra de Felisberto Hernández. Le sugerí filmar La casa inundada, aunque dice que ya no tiene ganas de hacer nada, que su próxima película va a demorar bastante. Es que Ripstein siente que "este mundo ya no me pertenece, no es el mundo que conocí y no lo entiendo; yo prefería aquellos tiempos que gustaban de mis películas". Posiblemente por eso, trató de subnormal al jurado del pasado Festival de San Sebastián, donde había ido a presentar "Los secretos del corazón" su última película. Aunque cuesta creerlo, confiesa que disfruta mucho del rodaje de sus películas, e intenta generar un clima ameno y tranquilo. Me hubiera gustado preguntarle cosas intrascendentes, saber si prefiere duraznos naturales o en almíbar, conocer su equipo de fútbol, aunque siempre tiene cara de malestar, algo así como un fastidioso dolor en el hígado. Al salir, pagó la cuenta. Antes, me ofreció una golosina. Era un caramelo ácido.


besos para todos de méxico o qué.


varios creen que méxico es un país peligroso y conservador, hábitat natural del macho mexicano. los tiros, sin embargo, siempre me están lejos, y presenciar imágenes como ésta es mucho más común que en uruguay. el río de la plata no deja de padecer al compadrito tanguero, aunque méxico sea siempre demasiado católico, pobre.

hoteles de sueños de puebla. méxico o qué (tuya ardo)



el fin de semana fui a mi primer mega concierto. es posible que me haya llegado un poco tarde. modest mouse me encantó. sin embargo, quienes cerraban el evento era public enemy, una banda que llena el escenario de morenos y lo vacía de ideas. claro que gritan cosas tales como paz, legalización del porro y no militarización del mundo. al mismo tiempo, aseguran que public enemy is the best, the one, convirtiéndose en la banda más autoreferencial que vi en mi vida. cuando volví hacía frío. conseguí el hotel más triste de puebla. antes de acostarme, visité el baño. estaba lleno, repleto de sangre. al despertar leí un cartel: si usa el baño no vomite. alguien se estaba muriendo cerca mío, aunque todo va a estar bien

punkies de méxico o qué. (para el pedrozo)


En méxico lamentablemente nunca gobernó la izquierda. Por eso, sobreviven discursos sesentosos, anacrónicos, simpáticos panfletos de añoranzas pasadas. Mi barrio está lleno de trovadores de la vieja guardia, teatreros comprometidos, idealizaciones tiernas pero baratas. Ayer vi una obra de teatro donde, en tono autobiográfico, una ex montonera nos contaba su vida militante. Se sacaba cartel de haber sido amiga de Perón, Zitarrosa, Violeta Parra, Les Luthiers, los Kirchner y hasta el sub comandante Marcos. Fantasié con pegarle un tiro en escena, pero desconfié que se alegrara al morir por sus ideales. Manejé la idea de incinerarme, pero tuve miedo que lo vieran como una evasión estética. Cada tanto hay que ser un poco punkie (de postal).

Encuentro con Juan Villoro en México o qué.

Mucho antes de contactarme con Villoro había decidido el nombre de la entrevista: “Cuentos, falopa y fútbol para todos mis amigos”. Así, largo y a doble página. Pero no fue fácil ubicarlo. Llamé al diario Reforma, donde escribe actualmente, para solicitar su mail. Me contestó con mucha amabilidad, aunque descartó la entrevista porque estaba complicado de horarios. Esta fue mi respuesta: “Dediqué demasiado tiempo de mi vida al estudio de escritores uruguayos menores. La tarea, lo reconozco, era insufrible. Hace ya varios años abandoné un cargo en la Facultad de Humanidades de mi país y me dedico a trabajar en prensa, como fotógrafo o periodista. Llevo una vida más apacible. Conozco su obra y me interesa entrevistarlo. Estaré en México hasta fines de setiembre y esto me importa. ¿No habrá alguna forma?” Villoro es un escritor y periodista mexicano nacido en 1956. Entre otras distinciones, ganó el Premio Herralde por su novela El testigo. Es un todoterreno de las letras y difícilmente alguien pueda estudiar la historia de la literatura latinoamericana actual sin detenerse en su obra. Su escritura mejora a la propia literatura y a muchos lectores. Todo, con mucho placer y sin presunciones. La entrevista fue en un café de Coyoacán.


- En 1980 publicaste La noche navegable, un libro que recoge historias sobre la amistad, el amor o la traición en la juventud. Son textos que vuelven a la niñez, donde todo parece más seguro o apacible. ¿Qué lugar ocupa la adolescencia en tu literatura y cuáles son los cambios que observas en tu obra con el paso del tiempo?

La adolescencia ocupó un papel muy importante en mis primeros textos. En alguna ocasión escribí sobre un personaje que de los doce a los veintidós años tuvo diez y seis. Alguien que había llegado antes y salido después de la adolescencia. Y en cierta manera es una frase autobiográfica. Viví en la Colonia del Valle, una zona con una rica vida callejera vinculada a la cultura rockanrolera. Todo el mundo oía música y quería vestirse de manera más o menos pop o hippie. Era un despertar colectivo importante. El entorno de los años 70 de la cultura pop representaba una opción liberadora para México, un país católico, conservador y orientado a una moralidad bastante severa, donde había un único partido político que ganaba las elecciones. De pronto empezó a haber chicas en minifalda, un movimiento de rock que cantaba en español, una literatura -aquí se llamó la literatura de la onda-. Su principal exponente fue José Agustín, nuestro Jack Queroac, el gran escritor de ruptura contracultural y el primero que leí con devoción. De modo que mi llegada al cuento y a la cultura está muy permeada por las ilusiones contraculturales y colectivas de una generación. Y desde luego, como suele suceder con esto, me estacioné algún tiempo ahí, tardé en salirme. Mi primer trabajo fue escribiendo los guiones de radio de un programa de rock llamado El lado oscuro de la luna y esto reforzó mi inclinación a la contracultura. De modo que la adolescencia jugó un papel muy importante. La noche navegable es un libro de ritos de paso, un ejercicio de inocencia donde los personajes descubren experiencias que viven por primera vez. No podría volver a escribir un libro de ese tipo por la sencilla razón de que no se puede repetir lo iniciático. Son epifanías que se agotan en sí mismas.


- Parecería que varios de tus libros están influenciados por una cultura rockera, alternativa. 


Espero que la música haya influido en mi ritmo como escritor porque toda literatura depende de una musicalidad. Tengo muy presente el sentido del ritmo, la percusión, la forma en que las palabras pueden actuar de manera sincopada. Una cosa que me acercó al rock fue paradójicamente la dificultad de acceso al material. En México había una percepción difusa de lo que pasaba en norteamérica. De pronto una estación de radio transmitía las canciones que alcanzaban popularidad, que en aquella época podían ser temas de ruptura compuestos por Moody Blues o los Doors. La moda se impregnaba de nuevos gestos, la cartelería de algunos comercios se volvía repentinamente psicodélica. Pero tampoco existía la posibilidad real de entrar en contacto con los grandes grupos, conseguir sus discos. La economía no estaba globalizada y no había ninguna posibilidad de conseguir verdaderamente los “mensajes de la tribu”. Existía una rumorología que indicaba que un grupo llamado Incredible String Band había influido en Bob Dylan; o que el mismo Dylan había visitado a Woody Goodfry en el hospital. Pero ¿quiénes eran?. En todo México no había un disco de ellos a la venta. Entonces, crear las redes para conseguir esos discos y buscar la información fue lo que más me enganchó. La posibilidad de acceder a un saber que aparentemente estaba en el aire pero que muy pocos detentaban. Cuando finalmente conseguías el disco se creaba la sensación de que lo merecías. Después del 68 los grandes conciertos de rock prácticamente se habían prohibido. El rock mexicano se había desclazado, refugiándose en zonas muy proletarias, antiguas bodegas de zapatos o muebles con muy mala acústica. El rock en México estaba pasando por muchas dificultades, pero al mismo tiempo influía de manera secreta e indirecta en nuestras vidas. Las chicas se cortaban el pelo como twiggy y nosotros como George Harrison. Entonces, acceder a esa cultura tenía un valor de safari cultural. Es posible que el acceso del mundo actual a la música me hubiera alejado. No tengo los cromosomas del crítico de raza. Soy alguien que para entrar se disfrazó de crítico. Y lo abandoné cuando las historias se acabaron.