El amigo alemán

Con Daniel nos hicimos amigos goteando inglés como podíamos. No sabía una sola palabra en español y su alemán se me hacía incomprensible. Posiblemente la rabia que sentimos hacia su paisano nos juntara. El otro germano era un boludo completo. Forro y altivo. Daniel, en cambio, es de esos tipos buenos a primera vista. Vive en Hamburgo cuidando enfermos terminales y maneja unos tiempos muy apaciguados. Compartíamos cuarto en la comu; siempre lo vi vestido igual. Tres o cuatro veces hicimos fútbol con latinos en el Central Park. Ellos usaban gorros, tatuajes y ropa holgada. Hablaban de vatos, cuates y clicas con efusividad. Nos los comimos en dos panes. Jugamos bastante más.

Ocuppy Wall Street

Fue un movimiento de protesta dirigido contra el poder económico de las empresas y su influencia en las políticas de gobierno. Estuvo inspirado en las demandas aparecidas en España luego de la crisis. Ocupó de manera permanente un sector de Wall Street, el distrito financiero de NY y posiblemente el más famoso del mundo. No tenía líderes visibles y conjugaba ideologías varias, siempre centrados en una afirmación: “somos el 99 % de los que no tolera la corrupción de un 1 % enriquecido”. Conozco algunas personas que no viajarían a Estados Unidos por considerarlo imperialista, desideologizado, cuna del capitalismo feroz de occidente. Lo que yo vi, sin embargo y parcialmente, es decir desde NY, fue un movimiento contracultural diverso y enorme. Las crisis económicas ideologizan, politizan a las personas cuando están absolutamente vacías de contenido. Tengo la seria sospecha que si no hubiera llegado la crisis del 2002 a Uruguay seríamos un montón de imbéciles. Nunca vi tanta desfachatez como en los años 90`en el Río de la Plata. Candie`s Padel Club es una sitcom que describe a la perfección la estupidez generada en esos años de bonanza. Muestra de forma acertada la cabeza detrás de aquella economía ultra liberal  a la que la mayoría se adhería. Observa, con pesimismo, que el ser humano necesita de un gran problema para recordar cuáles son las cosas trascendentes de la vida. Además lo hace con mucho humor y una escenografía sobrecargada de teléfonos Movicom, pelotas Wilson, papas Pringles, gaseosas en lata y champagne importado.