el rock y la vida

Bienvenido Bob es un cuento que habla, como casi toda la obra de Onetti, acerca del paso del tiempo. Lo leí demasiado joven pero fue recién después de los treinta cuando comencé a pensar en esas cuestiones. Hace un tiempo tocó el Power Criollo Trío y en mi mesa se encontraban varios amigos. Había también una rockera crítica y extrovertida que no estaba a gusto con la música y comenzó a demostrarlo hasta hacerme sentir incómodo. Odio la gente que está de vuelta, los que consideran que lo vieron todo y ya no queda nada. Me he pasado la vida intentando ser gracioso u ocurrente, y pocas veces lo he logrado. Aunque fue ahí, en ese oscuro y oloroso rincón de Kalima, que dije: "Vos no sos más rockera que yo, sos más vieja". Porque soy inmensamente estúpido o subjetivo, nunca voy a leer sus libros. De esto ha pasado un tiempo. Todos somos más viejos, y es posible que hacer un racconto de los proyectos cumplidos en nuestras vidas sea tan desagradable para Juan Carlos Szelsa como para mí. Pero qué carajo importa. Hoy toca mi amigo Maxi en La Comuna y casi todos vamos a estar ahí. Menos la rockerita, claro.

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