Para el loco Antonio

Santiago Vázquez es un pueblo de Montevideo que orilla el río Santa Lucía. Tiene un puerto natural que forma parte de una gran extensión de humedales. Dicen que en tiempos pasados fue un importante balneario. Debe su nombre a un destacado político uruguayo del siglo XIX que colaboró en la redacción de la primera constitución. Por eso, es posible que su nombre se nos aparezca en años escolares y se borre a partir de nuestra adolescencia. Los años de escuela… Santiago Vázquez es también un músico cesionista argentino que ha sabido tocar con artistas de peso. Tiene varios discos solista y algún corte de difusión de dudoso gusto. Un parapsicólogo español tiene el mismo nombre. Asegura que hay cosas que nunca fueron contadas; y está dispuesto a largarlas en cualquier conferencia. Su último libro versa sobre la autenticidad de la mortaja de Jesús. Para el autor el mundo está lleno de complots, enigmas y masones. Quién sabe. Usa gafas redondas, fuma en pipa y tiene un tic que lo obliga a mover una nerviosa mano por su barba. La parodia de un estudioso. Santiago Vázquez es además un centro penitenciario. Hacinados, los presos hablan de motines, cortes y rastrillos y se cuidan el culo toda vez que pueden. Los delincuentes viejos cuestionan la falta de códigos de los más jóvenes. Las personas, por más miserables que se encuentren, siempre intentan una moral que avale sus acciones. El día estaba lindo y el pueblo también. Es de esos sitios pobres pero dignos, eso bien típico de Uruguay.

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