El que fui




Requetedivertidos  llegó a la TV hacia fines de los 80 y desbancó a nuestro Krusty autóctono. Siempre se dijo que Cacho era un jodido con los niños. “Un día en Santa Lucía, se le aflojó una bujía, otro día en San Ramón, me quedé sin un pistón”. Ausentes de moralina, reprimendas y ultratones, privilegiaron el disfrute y la rima de las canciones. “El tren pasa un puente y sube una loma, por la ventanilla, la gente se asoma”. Un pibe algo mongo le preguntó a Horacio si era “el de Momolandia”. Él lo corrigió con simpatía y una auténtica modestia. Lo tiró para adelante, le pasó la info para la próxima prueba de admisión. La gente aún los reconoce por la calle, aunque ahora él esté más gordo. Parece que un gracioso le gritó hace unos días: “Horacio, vos te comiste a Gabriela”. Fueron pioneros en el videoclip, incentivando el baile y el remate absurdo. Como resultado, le sacaron la vergüenza a un montón de gente. Recurrieron al requetealfajor, requeteyoyó y hasta la requetepiola para hacer unos mangos. Siguieron distintos caminos: Gabriela emigró y Horacio se plantó en el Carnaval. Hizo parodias de Sacco y Vanzetti, La lista de Schindler o Galileo Galilei. A una la tituló “Media noche en Nuevo París”. Ahora que pienso me hubiera dado gracia ver alguna. “Y aquí pasajeros, el viaje termina, que se arme la fiesta, de la despedida” cantaron Horacio y Gabriela cuando se fueron.

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